
Sitio arqueológico Inka Queñalata, cerca de Rosaspata
Panorama general: templo hundido sobre el Altiplano
El sitio arqueológico Inka Queñalata se ubica en la comunidad de Willakaya, al norte del lago Titicaca, en las alturas del Altiplano. En la cima del cerro Quello Quello se encuentran un templo hundido, construcciones de piedra con rasgos asociados al estilo de Tiahuanaco y evidencias de ocupaciones aún más antiguas: puntas de proyectil de filo “obsidiano”, morteros, batanes y estructuras habitacionales que hablan de miles de años de presencia humana. Quien se anima a la caminata es recompensado con arqueología en estado auténtico y vistas amplias sobre los paisajes de Huancané y Rosaspata.
Contexto histórico y hallazgos arqueológicos
Inka Queñalata es un sitio estratificado donde se superponen distintos horizontes culturales. En exploraciones realizadas por pobladores de la comunidad se han identificado numerosos artefactos líticos en el entorno:
- puntas de flecha y de proyectil,
- fragmentos de obsidiana y lítica en cuarzo y basalto negro,
- batanes (piedras de moler) y morteros,
- otras piezas talladas y herramientas de piedra.
Estos hallazgos sugieren que el área fue utilizada por culturas preincaicas mucho antes de que grupos incas o aimaras levantaran arquitectura monumental. Por eso, Inka Queñalata no es solo un “lugar inca”, sino también un archivo de una ocupación más antigua del Altiplano.

Arquitectura: templo con rasgos de Tiahuanaco
Complejo orientado de este a oeste
El núcleo del sitio está conformado por un conjunto ceremonial con clara orientación este-oeste. De manera transversal aparecen muros orientados norte-sur que organizan y compartimentan el espacio. Las estructuras combinan:
- bloques de piedra labrados,
- mampostería (pircado) con piedras asentadas con barro como mortero.
Esta mezcla de bloques trabajados y técnicas tradicionales de mampostería altoandina sugiere distintas fases constructivas y una continuidad de saberes constructivos en el tiempo.
Templo hundido al estilo tiahuanacota
El rasgo más singular de Inka Queñalata es un templo hundido en el centro del conjunto, un elemento que evoca los patios y recintos descendidos de Tiahuanaco. Son característicos:
- un patio a un nivel inferior respecto del terreno,
- muros perimetrales con bloques rectangulares bien tallados,
- acceso mediante escalinatas o gradas de piedra aún visibles.
Este recinto hundido habría sido un espacio privilegiado para rituales, reuniones o ceremonias vinculadas a la orientación cósmica de la arquitectura andina (sol, horizonte, estaciones y ciclo agrícola).
Estructuras habitacionales y arquitectura del día a día
En los alrededores del templo se distinguen rastros de estructuras habitacionales. Se trata de recintos rectangulares de piedra cuyos trazos permiten pensar en:
- viviendas,
- depósitos (almacenamiento), o
- otros espacios funcionales.
En conjunto, el sitio sugiere una unidad asentada donde lo ceremonial y lo cotidiano convivían en un mismo territorio.
Willakaya y el paisaje de Inka Queñalata
La comunidad de Willakaya permite combinar descubrimiento arqueológico con una experiencia intensa del entorno natural. El ascenso por el cerro Quello Quello recorre una típica paisajística altiplánica: horizontes amplios, rocas, vegetación de altura y miradores naturales sobre valles y llanuras cercanas.
Como caminata corta o como parte de una ruta cultural por el norte de Puno, Inka Queñalata es una alternativa auténtica a los circuitos más concurridos, ideal para quienes prefieren explorar fuera de las rutas habituales.
Visita al sitio arqueológico Inka Queñalata
Cómo llegar de Huancané a Rosaspata
El sitio se encuentra en el distrito de Rosaspata (provincia de Huancané). El trayecto suele hacerse por etapas:
- Tramo 1: Huancané – Rosaspata
- Salida: paradero de Huancané (punto de combis)
- Llegada: paradero de Rosaspata
- Transporte: combi (minibús local)
- Vía: trocha afirmada (afirmado)
- Distancia y tiempo: aprox. 30 km / 1 hora
Continuación y ascenso al cerro Quello Quello
Desde Rosaspata, una trocha transitable conduce hacia el pie del cerro:
- Rosaspata – base del cerro Inka Queñalata
- Transporte: vehículo particular o taxi
- Vía: trocha de tierra y/o afirmado
- Distancia y tiempo: aprox. 9 km / 20 minutos
- Ascenso al santuario
- Ruta: base del cerro – sitio arqueológico Inka Queñalata
- Acceso: a pie, por sendero
- Distancia: aprox. 800 m
- Tiempo: unos 30 minutos (según condición física)
Mejor momento del día y horarios sugeridos
Inka Queñalata puede visitarse todo el año. Por la altitud, el contraste térmico es fuerte: sol intenso de día y frío al amanecer o al atardecer.
- Época recomendada: todo el año
- Horario sugerido: aprox. 08:00 – 16:00
Suele ser ideal ir por la mañana, cuando el cielo está más claro y la luz resalta texturas y volúmenes de los muros y del recinto hundido.
Actividades y experiencias en el lugar
Fotografía, cultura e investigación
- Fotografía y video: templo hundido, muros, recintos y paisajes del Altiplano ofrecen imágenes muy potentes.
- Actividades culturales: según calendario y organización local, la visita puede vincularse a actividades comunitarias.
- Estudios e investigación: sitio apropiado para arqueología, antropología y estudios del paisaje sobre la ocupación del Altiplano.
Observación del paisaje y naturaleza
Más allá de las ruinas, el entorno invita a la contemplación del paisaje altoandino. La amplitud del horizonte, la nitidez del aire y los cambios de luz sobre la meseta convierten la visita en una experiencia intensa para caminantes, fotógrafos y quienes buscan la calma del Altiplano.
Consejos para la visita
Para disfrutar Inka Queñalata con seguridad y respeto, conviene llevar:
- zapatos de caminata para terreno irregular,
- protección solar (sombrero, bloqueador, lentes) por la radiación intensa,
- ropa en capas y cortaviento (el clima cambia rápido),
- agua y snacks para el ascenso,
- respeto por el patrimonio: no mover ni retirar piedras, no trepar muros, no dejar basura.
Combinado con otros atractivos de Huancané, Rosaspata y comunidades cercanas, Inka Queñalata encaja perfecto en una ruta arqueológica por el Altiplano norte, pensada para viajeros que quieren conocer la historia del mundo andino con calma y a pie.

